2 de abril de 2006

Melquíades Garciaznar, el primer antiglobalizador

Hace una semana falleció en Falces (Navarra) don Melquíades Garciaznar, víctima de un infarto múltiple de hígado. El Retablo se une a las muestras de dolor expresadas por tan sentida pérdida y dedica estas líneas a glosar el perfil injustamente preterido de una de las mentes más brillantes del mundo de las letras y la política de la segunda mitad del siglo XX.


Melquíades Garciaznar contempla por primera vez la luz azul del inmenso cielo navarro en el seno de una familia humilde de Falces, en la Ribera navarra. Como relata en su autobiografía (todavía inédita) Memorias del hijo de un tundidor, tres colores componen las tonalidades de las imágenes de su infancia:

“El negro oscuro del cuchitril donde malvivíamos los diecinueve miembros de mi familia; el púrpura de los cardenales que me producían las palizas con que mi padre mostraba su cariño; y la pestilencia hedionda de la sopa de puerros que preparaba mi madre. Aunque, bueno, esto último no es un color.”

Si bien pronto destaca por sus cualidades en la escuela, ello no le reporta ninguna satisfacción o facilidad, sino todo lo contrario. La dureza de las condiciones en las que trascurre su infancia desembocaron en una adolescencia atormentada y, por ende, problemática. En el instituto de la villa es vilipendiado por sus compañeros, que lo consideran mezquino y sarasa. Sus profesores siempre se mostraron esquivos y distantes, a causa de su hedor repugnante. El cura y el sacristán lo consideran un hereje y un cochino y le daban frecuentes palizas, dentro y fuera de la catequesis. Las cocineras del insitituto lo acusaron varias veces de intentos de abuso en el cuatelillo de la Guardia Civil. Su único amigo, un periquito ciego, intentaba mangonearle siempre que podía.


En ese contexto hostil Melquíades encuentra consuelo en la introversión. Rehuye la compañía de sus iguales y se encierra con frecuencia en los lavabos. Busca la soledad como un bálsamo y se entrega a sueños fantásticos y proyectos heróicos, cuyos resultados no siempre son felices. Se decide ir a Africa a servir al Rey un día antes de que se proclame la II República. Jura vengar con sangre el asesinato de su abuela, a pesar de que ésta sigue viva y baila en el cabaret del pueblo, como cada noche. Presenta en la alcaldía un programa para un partido político nuevo (“Comunismo y Tradición”) dos semanas después de acabada la guerra civil e instaurado el régimen de Franco. Quizá el proyecto más audaz y recordado de Melquíades fue cuando solicitó que el párroco reconociese su matrimonio secreto con un puercoespín.


Descubre su vocación literaria después de salir de la cárcel por tercera vez. En esta primera época surgen sus obras más espontáneas y vibrantes: Quién es quién en el mundo del brocoli, que él considera su primer tratado de geopolítica económica; las novelas psico-policíacas El monaguillo socialista y ¿Quién me ha robado un pulmón?; su personal e íntima visión de la familia, Os vais a enterar, gentuza. De esta época data también su primer libro de filosofía política, Meditaciones en torno al modelo Garciaznariano, donde comenta profusamente en tres tomos su propuesta política sobre “la vida, la política y las mujeres”. También se adentra sin timidez en el campo de la poesía, y nos lega unos compendios de poemas donde ensaya un estilo personalísimo: Corazón de ñu, Cantares a tumba abierta y Estornudos en el alma.


A pesar de tan profusa creación literaria, ninguna de sus obras se encuentra impresa en la actualidad. Sin duda, la influencia de los no pocos enemigos que Don Melquíades se granjeó a lo largo de su carrera política han sido la causa de este ostracismo literario. Don Melquíades siempre consideró este hecho como algo anecdótico y le restó importancia. Él atribuía tal enemistad a la envidia por su talento y al temor que generaba en los espíritus mezquinos su capacidad como estadista y hombre de ideas modernas.


En su Tractatus para la felicidad del mundo, don Melquíades resume su compleja filosofía política en tres pilares fundamentales:

“Resumiendo, en mi modelo político tres ideas básicas forman las patas de la mesa de la felicidad social (aunque, bueno, las mesas suelen tener cuatro patas): el abandono de la pretensión de progresar, la supresión de los lunes y el retorno al modelo esclavista”
En coherencia con su ideario, poco antes de morir, don Melquíades reivindicó, en una histórica carta al Diario de Navarra, ser “el primer antiglobalizador”. Tenía sus argumentos: jamás salió de Falces, nunca hizo uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (“armas de Satán”, así las llamaba) y no leyó cosa distinta que El Pensamiento Navarro, hasta que dejó de publicarse.

A sus ochenta y siete años se apaga una de las luminarias más brillantes de la cultura occidental. Vivimos tiempos decisivos de cambios vertiginosos. Por ello es imperativo y urgente que quienes han sido mejor dotados por la naturaleza marquen el camino por el que ha de marchar la sociedad del siglo XXI. Esperamos que la publicación de sus obras, por las que El Retablo hace votos, supla esta necesidad de guía y ayude a preservar del olvido de la muerte al gran Don Melquíades Garciaznar, el primer antiglobalizador.

1 Comments:

Blogger Pedja said...

Soy Juliana, el ama de llaves de Don Melquíades durante más de 45 años. Ruego, desde este merecido obituario, que, en el caso de que aparezca algún heredero de Don Melquíades, dígnese aparecer por Falces (Navarra) y allí, yo y mi testaferro, procederemos a entregarle la sustanciosa herencia que don Melquíades dejó en vida.

La relación de bienes legdos, hechas por Facundo y el Miguel serían: un catarro, un paquete accionarial en Altos Hornos de Vizcaya, dos muelas, dos mulas a las que les faltan una muela a cada una, y fajos de billetes de la República (creemos que de cuando su etapa de alcalde comunista franquista) con valor facial, desde luego, con mucho valor facial, a precos de mercado de 9 millones d euros y un pisito luminoso, interior, setenta metros utiles, a reformar, dos habitaciones y cocina, baño y aseo, mejor ver.

10:18 a. m.  

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